Episodios psicógenos no epilépticos: Cómo cuidar a su hijo

(Psychogenic Nonepileptic Events: How to Care for Your Child)

Los episodios psicógenos no epilépticos son eventos en los que una persona puede temblar repentinamente, desmayarse, gritar, llorar o quedarse con la mirada perdida. Es posible que no respondan a las personas que los rodean. El episodio puede durar solo unos minutos o mucho más tiempo. Aunque los movimientos pueden parecerse a los de una convulsión, un episodio psicógeno no epiléptico no es un tipo de convulsión.

Los episodios psicógenos no epilépticos (también llamados "crisis funcionales" o "crisis disociativas") son la forma en que el cuerpo reacciona al dolor emocional o al estrés. Son episodios reales para la persona que los experimenta, no son fingidos ni pueden controlarse voluntariamente.

El tratamiento generalmente incluye terapia con un profesional de la salud mental, manejo del estrés y, en ocasiones, medicamentos. Con el tratamiento y su apoyo, los episodios pueden ocurrir con menos frecuencia o incluso desaparecer por completo.

Instrucciones para el cuidado, Home Care Instructions

Cuando su hijo tenga un episodio psicógeno no epiléptico:

  • Aléjelo de escaleras, objetos punzantes o cualquier zona de posible peligro.
  • Si está en el suelo, coloque algo blando debajo de su cabeza (como una almohada o una chaqueta).
  • Una vez que esté a salvo, aléjese y no lo toque. No lo sujete ni intente detener sus movimientos. No le ponga nada en la boca.
  • Quédese cerca y trate de crear un ambiente tranquilo y silencioso. Dígale que está a salvo.
  • Cuando termine el episodio:
    • Tranquilice a su hijo y dígale que todo está bien.
    • Anímelo a retomar sus actividades habituales.
    • Anote la hora en que ocurrió el episodio, cuánto duró y qué estaba haciendo su hijo cuando comenzó.

Comparta la información sobre cómo cuidar a su hijo durante un episodio con sus maestros, personal de enfermería de la escuela y entrenadores. Si su hijo pasa mucho tiempo en casa de un amigo, hable con el amigo y sus padres para que sepan qué hacer si ocurriera un episodio. Asegúrese de que todos entiendan que no se trata de una convulsión.

Siga las recomendaciones de su médico acerca de lo siguiente:

  • Administrar medicamentos. Algunos niños necesitarán medicamentos para tratar la ansiedad, la depresión o el trastorno de estrés postraumático (TEPT) que provocan estos episodios. Los medicamentos anticonvulsivos no son efectivos para los pacientes con episodios psicógenos no epilépticos.
  • Llevar a su hijo a consultas con un profesional de la salud mental (como un psiquiatra o un psicólogo). Este especialista puede ayudar a su hijo a controlar las emociones intensas y enseñarle a reconocer los síntomas que preceden a un episodio para que pueda evitarlo.
  • Llevar a su hijo a un neurólogo (un médico especialista en problemas del cerebro y la médula espinal) y hacer las pruebas necesarias para asegurarse de que no está sufriendo convulsiones.
  • Grabar videos de los episodios.
  • Permitir que su hijo conduzca.

Cuidado general

  • Ayude a su hijo y a todos los miembros de la familia a comprender que estos episodios son reales y que su hijo no puede controlarlos.
  • Ofrezca su apoyo y demuéstrele amor a su hijo. Dependiendo de lo que a su hijo le resulte cómodo, esto podría significar darle un abrazo, pasar tiempo juntos o escuchar sus sentimientos. Recuérdele que usted sabe que no es su culpa y que no está pasando por esto solo.
  • Ayude a su hijo a desarrollar maneras de prevenir y afrontar el estrés, la ansiedad y la sensación de agobio, mediante:
    • Meditación o yoga
    • Ejercicios de conciencia plena y relajación
    • Tener a alguien a quien pueda llamar o enviar mensajes de texto
  • Apoye el bienestar general de su hijo animándolo a hacer lo siguiente:
    • Hacer actividad física todos los días.
    • Dormir lo suficiente.
    • Comer alimentos saludables.
    • Tener en cuenta que el exceso de tiempo frente a las pantallas puede aumentar su estrés.
    • Equilibrar las actividades escolares y laborales con suficiente tiempo para relajarse y recargar energías.
    • Elegir amigos que lo apoyen y comprendan su situación.

Llame al profesional del cuidado de le salud si..., Call Your Health Care Professional if

  • Su hijo se lesiona durante un episodio psicógeno no epiléptico.
  • El episodio dura mucho más de lo habitual.
  • Su hijo tiene mucha ansiedad o parece triste.

  • Su hijo no parece estar completamente despierto ni consciente unos minutos después de un episodio psicógeno no epiléptico.
  • Le preocupa que su hijo intente suicidarse (quitarse la vida) o que haya hablado de un plan específico para suicidarse. Usted o su hijo también pueden llamar o enviar un mensaje de texto al 988 o visitar el sitio  988lifeline.org para comunicarse con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis. Siempre hay alguien disponible para ayudar, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Mas Informacion, More to know

¿En qué se diferencian los episodios psicógenos no epilépticos de las convulsiones? Una persona que tiene un episodio psicógeno no epiléptico puede parecer que está teniendo una convulsión, pero la actividad eléctrica anormal en el cerebro que ocurre durante una convulsión no se presenta durante un episodio psicógeno no epiléptico. Algunas personas con episodios psicógenos no epilépticos también tienen convulsiones o las han tenido en el pasado.

¿Cuál es la causa de los episodios psicógenos no epilépticos? La causa no se comprende completamente y, en ocasiones, no se encuentra una causa clara. Algunos factores que pueden influir en los episodios psicógenos no epilépticos incluyen:

  • Estrés o ansiedad prolongados
  • Antecedentes de trauma, como abuso o exposición a la violencia
  • Pérdida repentina de un ser querido
  • Otros trastornos de salud mental, como trastorno de ansiedad, trastorno de estrés postraumático (TEPT) o depresión
  • Ciertos cambios biológicos en el cerebro

¿Qué otros problemas puede tener una persona con episodios psicógenos no epilépticos? Es posible que también puedan tener depresión, ansiedad y ataques de pánico.

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