(Shingles: How to Care for Your Child)
Después de contraer varicela, el virus que la causa (varicela-zóster) permanece en el cuerpo. Años después, el virus puede reactivarse y causar una erupción cutánea dolorosa llamada "culebrilla". En la mayoría de los niños, la culebrilla se trata con analgésicos y reposo. Algunos niños pueden necesitar medicamentos antivirales. La varicela es contagiosa hasta que las ampollas de la erupción forman costras (esto sucede generalmente en unos 7 a 10 días). La varicela (pero no la culebrilla) se puede contagiar a personas que no han tenido varicela o que no se han vacunado contra la varicela. Siga estas instrucciones para cuidar a su hijo y ayudar a prevenir la propagación del virus.



Su hijo tiene:

Su hijo tiene cambios en la visión o la audición, debilidad en un lado de la cara o parece muy enfermo o confundido.

¿Cuáles son los síntomas de la culebrilla? Además de tener una erupción dolorosa, los niños con culebrilla (herpes zóster) también pueden presentar dolor de cabeza, fiebre, dolor generalizado y cansancio.
¿Se puede prevenir la culebrilla? No siempre es posible prevenirla. Sin embargo, la vacuna contra la varicela reduce la probabilidad de contraerla. Si usted o un familiar (mayor de 1 año) nunca ha tenido varicela ni se ha vacunado, consulte con su médico sobre la posibilidad de vacunarse. Existe una vacuna contra la culebrilla para personas mayores de 50 años.
¿Qué problemas pueden presentarse? La mayoría de los niños se recuperan completamente de la culebrilla y no desarrollan otros problemas. En muy raras ocasiones, la culebrilla puede provocar una infección cutánea, problemas de visión, dolor persistente o problemas nerviosos y cerebrales.